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Novecento, fascismo y comunismo en la Italia del Siglo XX

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 Hoy va una recomendación para quienes quieran disfrutar de una muy buena película el fin de semana.

NOVE

Novecento”, película de Bernardo Bertolucci, hace un recorrido por la historia italiana del siglo XX, desde principios del siglo hasta el fin de la II Guerra Mundial, a partir del nacimiento y desarrollo de dos personajes: Olmo (Gerard Depardieu), hijo de un campesino bracero; y Alfredo (Robert De Niro), hijo de un terrateniente. Ellos nacen el mismo día en un campo del norte de Italia.

Los personajes encarnan la lucha de clases: el surgimiento de un poderoso proletariado, de la rebelión en el campo y la ciudad, del comunismo. De la lujosa vida de la burguesía a costa de los trabajadores, del miedo creciente de los patrones a una clase que se rebela y su llamado a los fascistas para aplastarla. De la resistencia partisana y la solidaridad de clase, del surgimiento de los fachos “camisas negras” con su resentimiento y servilismo a la vez con los patrones, con  su odio visceral a los explotados. Es la historia de un siglo de guerra y revolución.

Son 5 horas alucinantes, que merecen ser dedicadas con atención a este pedazo de historia, que es prácticamente la de toda Europa de la época (Y encima con una música conmovedora). Con un final muy interesante que, en mi opinión, expresa también el derrotero de las revoluciones europeas, con un PC stalinista que traiciona y se arrodilla frente a la burguesía (aunque la película muestra también las expectativas e ilusiones de los campesino en la dirección del PC).

Dejo apenas dos pequeños fragmentos: un discurso de Olmo, que se convierte en comunista, sobre los patrones y los fachos (disculpas por el “doblaje”, no encontré con los subtítulos); y una escena muy buena cuando las mujeres campesinas se ponen en primera fila para detener a los fachos, cantando el himno de la libertad.  Dos escenas que presentan mejor que mil palabras esta película.

Disfrútenla.

Marea de problemas

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(A propósito de la presentación de “Marea Popular” ayer en TN)

  1. Boca – River, lo que estaba viendo todo el mundo.
  2. La burbuja universitaria: si querés presentarte como “fuerza nueva en la capital” a salir del Tupper. El discurso vacío con adornos bonitos puede servir en la UBA, pero no alcanza para la ciudad. No hablar de los problemas actuales de la ciudad y el país, como la política del gobierno de Macri, que reprimió junto a la federal en el Indoamericano a quienes reclamaban vivienda, que el kirchnerismo le votó todas las leyes como las del aumento de la tarifa del subte, no sé, hasta podrían haber dicho algo del Parque Centenario. O de la trata de personas y la responsabilidad de funcionarios, jueces y policía. Piumato acababa de hablar minutos antes en el mismo programa, sobre el impuesto a las ganancias y el problema de la “tablita”, y cómo los salarios están por detrás de la inflación, que es lo que se está discutiendo masivamente por cómo afecta al bolsillo. ¿Polemizar con la burocracia que está alineada a distintas alternativas patronales? No no, nada…
  3. Anclaje: una fuerza que es sólo importante en la UBA, tampoco alcanza. No bastan algunos ex universitarios devenidos estatales, o un trabajo barrial que se “destaca” por hacer algunos festivales cada tanto o sacar algún afiche (disculpen, pero es lo único que se conoce). Los partidos vacíos, que construyeron chapas mediáticas, pero sin hablar desde ningún lugar, sin estar anclados en algún sector “popular” destacado, no tuvieron muy buena suerte…
  4. Confusión: Ante la pregunta de la Corpo “por qué no están con el progresismo K o con el FAP”, hubo un patine. La respuesta que quedó es: Y… muchas diferencias, no hay. Parece que los chicos todavía no tienen muy en claro qué los distingue (lo único claro, es su separación de la izquierda).
  5. Contramano: cuando viene habiendo un fenómeno profundo donde sectores importantes de la clase obrera empiezan a desencantarse y romper con el gobierno nacional (que en los hechos y en el discurso es cada vez más anti obrero), plantear que hay que parar con la “estigmatización de La Cámpora” oscurece más de lo que aclara.

El Frente de Izquierda se transformó en una clara referencia (por sus ideas) para sectores muy importantes de trabajadores y la juventud. Y hoy, como hace Raúl Godoy dirigente del PTS y obrero de Zanon, utiliza la banca obrera que conquistó el FIT en Neuquén como “tribuno popular” para canalizar y expresar las demandas de los explotados, para denunciar al régimen y al estado como responsables. ¿Una marea nos separa?

Hay un dicho popular que aconseja… Montonero Ogando, RE-NUN-CIE

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Debate con PO: dictadura del proletariado, soviets y partido (o cómo renegar de la autoorganización)

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En la última Prensa Obrera del 24/01/13, el PO intenta un “respuesta” a la nota publicada en LVO el año pasado (13/12) sobre la definición de dictadura del proletariado que estuvo presente en la presentación de Mi Vida de León Trotsky, ultima publicación del CEIP, con Christian Castillo y Jorge Altamira.

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Dos aclaraciones preliminares

Para empezar, la nota del PO evita y no responde en absoluto el eje de debate que planteamos (ni siquiera pueden citar una vez la nota de LVO, porque evidenciaría sus falsificaciones). Es absurdo su planteo de que rechazamos que la dictadura del proletariado es la organización del proletariado como clase dominante bajo la dirección del partido revolucionario. Por el contrario, el debate que desarrollamos es otro: Altamira planteó que la dictadura del proletariado “no es una arquitectura institucional, donde las decisiones se toman de una u otra manera” – para luego dar la definición ya citada-, a partir de lo cual nos preguntamos “¿debemos entender que la “arquitectura institucional” y la manera en que se toman las decisiones son indiferentes para la constitución de la clase obrera como clase dominante? Y en relación a partido ¿mediante qué instituciones gana y mantiene la dirección del conjunto de la clase, con qué mecanismos?” Este es el eje de la nota de LVO, ausente en la “respuesta” de Prensa Obrera.

Pero si se tomaron tanto tiempo en responder, al menos lo hubiesen aprovechado para escribir algo mejor y ajustado a la realidad y experiencia histórica… A tal punto el PO quiere esquivar el debate (y nada menor, como es el desarrollo de la dictadura del proletariado), que tiene que recurrir a falsificaciones (y brutalidades) históricas (que podrían ser objeto de un post entero) como plantear que la Comuna de París era una organización soviética cuando funcionaba por sufragio universal[i], o tergiversando los hechos de Rusia del 17, Alemania del 23 y China del 27. Para su próxima respuesta, no estaría mal que se detengan a estudiar mejor estos hechos, para hacer un debate un poco más serio.

 

Sobre la dinámica de la dictadura del proletariado y el régimen político

El PO dice “la dictadura del proletariado puede asumir diferentes formas, pero es –antes que nada- el medio político para realizar el programa del partido socialista de la clase obrera: la transición hacia una sociedad sin clases”. La experiencia histórica, y sobre todo la del siglo XX, nos enseñó que esa transición no es tarea fácil, y sobre todo que no se desarrolla evolutivamente ni automáticamente. La revolución rusa tuvo serias dificultades para ese camino, por ser un país atrasado, porque tuvo que enfrentar más de dos años de guerra civil y la primera guerra mundial, porque no se desarrolló la revolución internacional, para nombrar sólo algunas.

Entre el programa revolucionario y la realidad sobre la que actuamos se presentan contradicciones (la experiencia rusa puede dar “cátedra” sobre esto). Hay muchos factores que inciden en cuál será la dinámica de la dictadura del proletariado, que es un estado de transición: o bien avanza hacia su propia abolición en camino al comunismo, o retrocede en sus conquistas y lleva a la restauración del capitalismo. Fue una constante preocupación, desde Marx y Engels, hasta Lenin[ii] y Trotsky, qué forma política debía tener la dictadura del proletariado, pensando en cómo iba a resolverse esa dinámica.

Trotsky en La Revolución Traicionada, plantea “Desde su formación, el régimen de la dictadura del proletariado deja, así, de ser un “Estado” en el viejo sentido de la palaba, es decir, una máquina hecha para mantener en la obediencia a la mayoría del pueblo. Con las armas, la fuerza material pasa inmediatamente a las organizaciones de trabajadores como los soviets. El Estado, como aparato burocrático, comienza a agonizar desde el primer día de la dictadura del proletariado”. [iii]

Aca hay una disyuntiva para la concepción del PO. Si la dictadura del proletariado no es una arquitectura institucional, sino el medio político para realizar el programa del partido. ¿Se “cumplía” el programa bolchevique en la URSS de los ‘30 bajo el stalinismo, incluyendo lo que plantea Trotsky en La revolución traicionada? Si la respuesta es simplemente sí, entonces la pelea de Trotsky por un cambio de régimen político del estado obrero basado en los soviets para defender las conquistas de la revolución fue un “cretinismo soviético”. Si la respuesta es no, entonces no había nada que defender de la URSS, y la clave era sólo la derrota del stanilismo, sin importar si era de la mano de los restauradores del capitalismo. Pero, si la respuesta es que sí y no se aplicaba el programa bolchevique, entonces la pelea de Trotsky fue fundamental para defender y avanzar en las conquistas de la revolución (tanto en el terreno económico, del régimen político, como de la política internacional).

Si es así entonces, como recuerda Matias Maiello en el LVO, para Trotsky no existe un programa revolucionario sin soviets (que podrá adquirir distintas formas, pero el contenido es organismos de auto determinación y auto gobierno de las masas). Entendemos que el PO plantea en su programa la revolución política para estados obreros deformados o burocratizaos. ¿Cómo se llevaría a cabo sino una revolución política en estos estados, si no es con la participación activa y conciente de las masas a través de estos órganos? Sería interesante que si el PO encontró otra forma de hacerlo, lo plantee y desarrolle. La revolución política para Trotsky, ponía por delante a los soviets, para que las masas concientes puedan participar e involucrarse en el destino del Estado Obrero, o avanzar, al decir de Lenin, en un Estado donde hasta las cocineras tomen responsabilidades. Trotsky lo dice claramente “El destino de la URSS como estado socialista dependerá del régimen político que surja para remplazar al bonapartismo stalinista. Sólo la vanguardia revolucionaria del prole­tariado podrá regenerar el sistema soviético si nuevamente se muestra capaz de movilizar a su alrededor a los trabajadores de la ciudad y la aldea.” (ver aca)

Si nos apropiamos de la experiencia histórica de la revolución rusa y la posguerra (donde las revoluciones que se dieron sin organismos de auto organización y auto gobierno de las masas, nacieron burocratizadas), no podemos repetir una definición abstracta de dictadura del proletariado como hace el PO, donde parece olvidar que estos organismos no son ni un capricho ni un fetiche, sino parte constituyente del programa revolucionario para que en ese camino las masas tomen las riendas de su propio destino, para que la dictadura del proletariado avance en la abolición de las clases, del estado, y hasta del propio partido revolucionario (que como instrumento para ese fin mayor, desaparecerá con las clases).

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Fuerza creadora y conciente

La importancia del régimen político en la construcción del socialismo, como también recuerda Maiello en el LVO, para Trotsky reside en una diferencia fundamental con el estado burgués: “A diferencia del capitalismo, el socialismo no se construye mecánicamente, sino conscientemente” (ver aca). El papel del partido revolucionario tiene un rol decisivo en qué régimen político apueste a construir. La dictadura del proletariado no tiene solamente el objetivo de destruir el poder de la burguesía (como plantea el PO[iv]), sino también el de llevar adelante la mejor fusión entre el partido y la clase para potenciar la creación y edificación del socialismo. Así se guiaba el pensamiento y la práctica de Trotsky, hasta en las tareas menos “democratistas” como la creación del poderoso Ejército Rojo, donde era su preocupación que cada obrero y campesino comprenda y sea conciente de las ideas que guiaban su acción, de los obstáculos, y de lo que estaba en juego[v].

Los soviets, como órganos de poder y auto gobierno de la clase en la dictadura del proletariado, permiten que las masas deliberen, resuelvan, creen, actúen, edifiquen, fusionados con el partido, y tienen el objetivo de hacer del socialismo una construcción conciente. Así como previo a la toma del poder en Rusia, el debate en el partido bolchevique no era “soviet o partido” sino “soviet y partido”, en la construcción del socialismo es necesaria esa misma combinación, aunque con otros valores y tareas. Este es un aspecto de por qué el partido no es sólo su programa “en el papel”, sino que el partido es también la fusión con la clase, hacer realidad ese programa, lo que implica “ganarse” al proletariado para sus ideas, así como “ganarse” su confianza y merecerse su dirección. En ese camino el “cómo” llevar a la realidad el programa cumple un papel importante. Porque, como demuestra la experiencia de la revolución rusa, no fue un igual un estado obrero “a través de una lucha abierta de diferentes partidos dentro de los soviets, o a través del monopolio de un partido, o aun a través de la actual concentración de poder en las manos de un solo individuo” (ver aca).

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Soviet y partido

En la nota de LVO, Maiello pregunta al PO ¿mediante qué instituciones gana y mantiene la dirección del conjunto de la clase, con qué mecanismos? La respuesta en Prensa Obrera brilla por su ausencia, aunque intenta dar algunos ejemplos históricos (falsificados), para rechazar esta tarea… Como dijimos, no vamos a ahondar aca en ellos. Por el momento, queremos llamar la atención sobre la cita que hacen de Trotsky del Programa de Transición “Los soviets no están ligados a ningún programa a priori”. Pretenden con ella “explicar” por qué los revolucionarios podríamos prescindir de ellos.

Pero la cita de Trotsky continúa: “Abren sus puertas a todos los explotados (…) Todas las tendencias políticas del proletariado pueden luchar por la dirección de los soviets sobre la base de la más amplia democracia. Es por eso que la consigna de los soviets corona el programa de reivindicaciones transitorias[vi].

En este texto, se hace referencia a los soviets previo a la toma del poder por parte del proletariado, como organizaciones donde se fusionan los explotados en lucha, y se plantea la dualidad de poderes, sea en el terreno de una fábrica, una localidad o un país. Que los soviets no estén ligados a priori a ningún programa, es completamente cierto. Pero eso no los hace prescindibles, sino todo los contrario. Aquí reside la importancia del partido revolucionario: en su capacidad para intervenir en esos organismos  (sean soviets, consejos de fábrica, o de otro tipo) para que sus ideas comiencen a ser tomadas por los trabajadores, que las hagan carne, en lucha política con otras tendencias. Es en estas instancias, como también en la intervención en los sindicatos cuando un partido está anclado en la clase obrera, que el partido revolucionario hace una experiencia con los trabajadores, para que empalmen con las ideas revolucionarias, y se ganan su confianza en la lucha. A las masas no se las convence haciendo buenas campañas electorales, sólo presentándose a elecciones dentro del régimen burgués. Esta es una tarea necesaria para difundir las ideas socialistas, pero auxiliar estratégicamente. Es en la acción, en la lucha de clases y la lucha de tendencias donde se forja la fusión del partido y la clase, no hay atajos[vii]. Actuar audazmente en ellos y alentando organismos de este tipo que tiendan a poner a la clase obrera como sujeto conciente y creador, apostando a la fusión con el programa y el partido revolucionario, no es igual a subordinar el partido a los organismos de la clase, como dice el PO. El partido puede convertirse en una abstracción cuando hace propaganda de un programa, sin poder hacerlo realidad (es decir, sin que sea interiorizado por la clase obrera con su propia experiencia). Por el contrario, esas son tareas ineludibles para todo partido que aspire a ser revolucionario.


[i] Dice el PO: “La Comuna de París ilustra sobre el destino trágico de una dictadura del proletariado y una organización soviética sin partido revolucionario”. Y dice la historia (en palabras de Marx): “La Comuna estaba formada por  los consejos municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento.  La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera”. Citado en “El Estado y la revolución” de Lenin, Ed. Nuestra América, 2004. Página 50.

[ii] En El Estado y la revolución, Lenin, plantea que los obreros, luego de conquistar el poder político, destruirán el viejo aparato burocrático, para sustituirlo por uno nuevo formado por los obreros y empleados, “contra cuya transformación en burócratas se tomarán sin dilaciones las medidas analizadas en todo detalle por Marx y Engels: 1) no sólo la elegibilidad, sino revocabilidad en cualquier momento; 2) sueldo no superior al salario de un obrero; 3) inmediata implantación de un sistema en el que todos desempeñen funciones de control y de inspección y todos sean “burócratas” durante algún tiempo, para que, de este modo, nadie pueda convertirse en “burócrata”.” Lenin VI, “El Estado y la revolución”, Ed. Nuestra América, 2004. Pagina.106

[iii] Trotsky, L. “La Revolución Traicionada”, Ed, Antídoto, pagina 56.

[iv] El PO plantea que “La función histórica de la dictadura del proletariado es, por el contrario, la destrucción del poder de la burguesía, no la instalación del reino de la libertad, que solamente se conseguirá con la instalación universal de una sociedad sin clases

[v]No ver en el Ejército más que hombres que se entrenan, maniobran y combaten; es decir, ver sólo sus cuerpos, sus fusiles, ametralladoras y cañones, es tanto como no ver el ejército, porque todo eso es únicamente la forma exterior de otra fuerza, interior. El ejército es fuerte si está cohesionado por ideas interiorizadas (…) Los obreros y campesinos rusos crearían un ejército en breve plazo si comprenden y sienten que tal ejército es necesario para la defensa de las principales conquistas del pueblo trabajador, si esta idea penetra en su conciencia, si cada obrero y campesino conciente da cuenta de que el ejército que le llaman a crear es su propio ejército”. Trotsky, L.”Cómo se armó la revolución” Escritos Militares, selección, Ed. CEIP, 2006. Pagina 250.

[vi] Trotsky, L., “El Programa de Transición”, Ed. CEIP, 2008. Pagina 94

[vii]La dirección de ningún modo es un simple “reflejo” de una clase, o el producto de su propia creación libre. La dirección se forja en el proceso de los choques entre las distintas clases y de las fricciones entre las diferentes capas dentro de una clase dado.” Trotsky, L “Clase, partido y dirección”, Ed. El Yunque, 1975. Página 41.

HOY SALE “REVOLUCIÓN”. Revista de la Juventud del PTS nº 2

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HOY SALE “REVOLUCIÓN”. Revista de la Juventud del PTS nº 2

 

¿Por qué no militas? No hacen falta revolucionarios para que haya revoluciones, pero si para que triunfen

Proyecto X: A 36 años del golpe. El estado espía a la izquierda y los trabajadores

Masacre de Once: Gobierno y TBA: la tienen que pagar

Homenaje a la compañera Lili – Editorial – Malvinas: CFK, Inglaterra y los revolucionariosCórdoba: tragedia obrera. Subió a la construcción como si fuese sólidaElecciones en STIA: Llegó La Bordo a la Alimentación. Fuera Daer de Nuestro SindicatoSeminario con Christian Castillo: “El marxismo de León Trotsky”España: pasar de la indignación a la lucha consciente por la revolución – Juventud en MovimientoUniversidad: Asumimos en el Consejo Directivo del CEFyL l Un debate con el PO en el movimiento estudiantilSecundarios Capital: Entrevista a Gabo y Selma del Normal 10Mujer: el aborto no punible ya no admite discusiónMegamineríaAyer y hoy: el negocio del Arte

Esas locas ganas de seguir adelante, siempre, hasta el socialismo

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Desde chiquito que me causan repulsión los funerales. Siempre los sentí tan impostados, tan frívolos. Esas ceremonias hipócritas donde la mayoría tiene que fingir una tristeza y una pérdida que no comparte, y la minoría tiene que fingir que se lo cree. Idas y vueltas de condolencias grotescas en la forma y vacías en su contenido.

Y la gente se muere, sí; se muere incluso sin saber para qué ha vivido, qué ha dejado, y por qué ha muerto. Y, entre todo eso, la burguesía que se esfuerza por hacer un mito de sus muertos.

Nosotros, los trotskistas, estamos en contra de mitificar a nuestros muertos, porque entendemos que -aún sabiendo que cada compañero, cada compañera, es insustituible, distinto e inigualable- lo que perdura entre nosotros y nos hace ser algo que va más allá de nuestra propia materialidad, son las ideas. Y las ideas no se petrifican con el mito, ni mueren con la persona. Se van transmitiendo por efecto contagio. Revolotean por el aire y se le pegan al “desprevenido” que está comenzando a abrir los ojos. Así le pasó a la compañera Lili, que falleció ayer con 58 años.

Hoy, la mañana del viernes 16 de marzo de 2012, fui a un velorio distinto a todos los que me ha tocado asistir. Vengo de ver a mis camaradas del PTS, a los compañeros de otras corrientes -como el PO, IS y el MAS-, a los familiares de Lili, y a las obreras de Bruckman recordando, con lágrimas en los ojos y la frente en alto, a una militante revolucionaria.
Lili empezó a militar allá por el 2002, en lo que eran las asambleas populares (particularmente la de Córdoba y Anchorena). La experiencia de la toma de la fábrica Bruckman (donde el PTS jugó un rol muy importante) la llevó a abrazar la causa del proletariado. Solo la fusión de la vanguardia obrera con los marxistas revolucionarios puede provocar algo así; que se haga militante una mina de 50 años, con dos hijos, un esposo y su título de contadora en el bolsillo.
La crisis la sacó a la calle, obligada, como a tantos. Pero la convicción y las firmes ideas del trotskismo hicieron que jamás vuelva a encerrarse en su casa  para tener una “vida normal”. Así es que abrazó la causa del proletariado y, dispuesta a construir un partido revolucionario que quiebre la balanza para el lado de los oprimidos, le dedicó hasta el último segundo de su vida. Me cuentan que en ella latía la capacidad de poner la causa por delante de las propias satisfacciones personales. Solo alguien que tenga las convicciones revolucionarias profundamente arraigadas puede llegar a esa conclusión. Que se vaya duele, pero su experiencia fortalece.

Qué loco y lindo a la vez es sentir que casi sin haberla conocido la comprendo profundamente, que algo me hermana tanto a ella, como a Polo y a miles de compañeros que jamás conocí personalmente. Comparto con ellos una causa de vida. Qué ganas de que las lágrimas no nublen demasiado la vista, para seguir rapidito, que la lucha continúa y parte de la pelea es salir a transmitirle a todos y a cada uno quién fue Lili: una militante revolucionaria.

Que corra la bola, que revoloteen sus ideas por el aire y se prendan cada vez más fuerte en cada vez más “desprevenidos”.
Para que pasen, si quieren, dejo los post de la Troskotrinchera y del Diablo.

Y les dejo dos videos más. El homenaje completo que le hicimos a Lili, y el homenaje desde la Bancada Obrera del FIT, en boca de Alejandro López, a un año de la muerte de Polo Denaday

La incomodidad de… ¿la revolución? Apuntes para un debate con La Mella-Juventud Rebelde ¿disputa institucional o lucha de clases?

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Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de encubrir los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva. Karl Marx. Mensaje a la Liga de los Comunistas

La Mella en su nueva edición de “Batalla de Ideas”, se empieza a plantear la construcción de una organización para la intervención electoral en el artículo “Una incitación a la incomodidad. Nueva izquierda y disputa institucional”. Tomamos el guante, e intentamos aportar al desarrollo del debate.

¿Cuál es el rol de la política electoral?

Terminadas las elecciones de este año, donde la izquierda trotska con el Frente de Izquierda se transformó en un actor político nacional, llegando a millones con nuestras ideas, encontramos que La Mella, que siempre se reivindicó “independiente de los partidos”, se plantea ahora conformar un partido político para disputar en el terreno electoral. Corrección, como dice el título, la disputa no es tanto “lo electoral”, es decir aprovechar un momento de politización para propagandizar tus ideas, sino “lo institucional”. En mi interpretación, serían cargos. Aca ya tenemos una cuestión a profundizar: presentarse a elecciones para ¿difundir ideas que cuestionen el régimen político, que lo desprestigien, con exigencias, etc; o para “disputar” cargos en el estado? Incluso, el Frente de Izquierda, que obtuvo dos bancas obreras en las ultimas elecciones, dio un nuevo ejemplo de cómo utilizar este espacio contra el propio régimen. Pueden leer aca sobre el proyecto que presetó Alejandro Lopez, dirigente obrero ceramistas, que recientemente asumió la banca en Neuquén.

Otro punto para pensar, es alrededor de la afirmación de Ogando, hacia el final del artículo: “es improbable que la disputa contrahegemónica en un futuro inmediato pueda prescindir del momento electoral”.

Yo no se en qué mundo vive este muchacho, si no ve la tele ni lee diarios, o es un poco “provinciano” en su forma de pensar, porque en todos lados está pasando de todo! Darle ese lugar al “momento electoral” cuando en el mundo más bien empieza una tendencia contraria, a la acción de masas, es un poco loco, bah huele un poco a escepticismo, no? Vean sino este impresionante video de Egipto que subimos al blog, cachetazo total a los escépticos.

Y pensando en Argentina… tampoco se sustenta: la foto del 54% de CFK, ya empezó a mostrar fisuras, contradicciones, que preanuncian una nueva etapa. Un mundo inmerso en una crisis capitalista profunda, con epicentro en EEUU y Europa, donde la lucha de clases comienza a emerger. Con una Argentina que mucho depende de las exportaciones de materias primas, con una débil industria, mayoritariamente extranjerizada. Con una clase obrera que se recompuso y creció como fuerza social, con fenómenos como el del sindicalismo de base que cuestiona a la burocracia, y que en amplios sectores comenzó a adherir políticamente a una referencia nacional indiscutible como el Frente de Izquierda y de los Trabajadores que conformamos el PTS, junto al PO es IS. Con un Moyano que aceleradamente empieza a “desmarcarse” del kirchnerismo. Con un gobierno que ataca sistemáticamente la acción directa de los trabajadores, y avanza con la ley antiterrorista en forma preventiva a los tiempos que se vienen. El aumento de tarifas que ya anunciaron. Con un gobierno que mostró la respuesta a la “emergencia de los sin techo” con represión y muerte, con Mariano Ferreyra asesinado, los qom, indoamericano… Más bien lo que seguro no va a ser improbable en el próximo período es la lucha de clases.

Entonces, ¿para qué se está preparando La Mella? La construcción orgánica, de base, ¿tuvo más sentido mientras el régimen no lograba recomponerse? ¿es que ven que se fortaleció el régimen, y cambió el orden de prioridades en su proyecto? Si es así, es un poco impresionista incluso, porque esa fortaleza, tienen debilidades estratégicas profundas, que este año segurito vamos a empezar a ver.

El estado … ¿y la revolución?

Pero hay algo nodal en el artículo, y es sobre la definición del estado. No se si La Mella se sigue reivindicando marxista o no (el artículo deja más claro que no), pero sí al menos algunas de las agrupaciones que son parte de la COMPA, y entiendo que estaría compartiendo este nuevo proyecto ¿electoral y/o institucional? (lo electoral a secas, también tiene sus problemas).

Cuando Ogando hace la definición de qué es el estado, pareciera que un marxista podría tener acuerdo. Sí, es un estado de clase, que “somete por la violencia a las clases subalternas”. Incluso, plantea que “está claro” que el estado capitalista no será desarmado desde adentro, ni que la conquista paulatina de reformas lo irá cambiando. Que seguramente habrá momentos insurreccionales o choques violentos. Hasta acá, podríamos decir “¡Guau que coincidencia con el marxismo!”. O quizás te estás preguntando “si el estado capitalista no se desarma desde adentro, ¿dejó La Mella ahora de apoyar al gobierno de Chavez que es un gobierno que sostiene un estado de clase?”

Mmmm. No no, siempre hay un “pero”. El estado sería para ellos la condensación de relaciones de fuerza, como nudo de disputas y confrontaciones, donde hay que dar las batallas de una “guerra de posiciones”. Lo que hay que disputar es una “institucionalidad alternativa” (Si, yo también me pregunto igual que vos qué demonios quiere decir esto. ¿Quieren hacer elecciones parlamentarias paralelas? Pedimos si La Mella puede clarificarnos un poco). Acá está la piedra de toque, para plantear que un terreno de disputa insoslayable es… la política electoral.

Pero a lo largo de todo el artículo, hay una “pequeña” omisión: la revolución (usen el “buscador” y verán los resultados). Si Marx y Engels, hace ya casi ¡dos siglos! sacaron la lección de que lo que hace falta es destruir la maquinaria estatal de la clase enemiga, que sostiene la propiedad privada, la explotación de la clase obrera, que es un órgano de dominación, porque bajo el capitalismo las clases sociales son irreconciliables, que tiene su aparato represivo para mantener a raya a los explotados, y que las revoluciones que no alcanzaron esa “gran empresa” terminaron perfeccionando ese mismo estado de clase[1] … ¿cuál es la tarea de los militantes que nos proponemos la “destrucción del poder opresor” como ustedes mismos plantean? Lenin, que debatía con Kautsky[2] que tenía este mismo “olvido”, decía: “la liberación de la clase oprimida es imposible, no sólo sin una revolución violenta, sino también sin la destrucción del aparato del poder estatal que ha sido creado por la clase dominante[3]. Desde ya que “la toma del poder estatal” no es el fin ultimo de la política revolucionaria como plantea Ogando en el artículo, al menos no para el trotskismo. Pero si aspiramos a construir el socialismo, ese es “el primer acto”. León Trotsky ha escrito y desarrollado mucho sobre “lo que sigue” a la toma del poder del estado, que es sólo un comienzo. Este fue uno de los combates centrales que dio contra el stalinismo, planteando que para la defensa del estado obrero, era necesaria una revolución política, basada en organismos de autoorganización como los soviets. Por eso Trotsky plantea claramente “A diferencia del capitalismo, el socialismo no se construye mecánicamente, sino conscientemente”. Pero dejamos este debate para un próximo post, acá no alcanza para desarrollarlo.

Hablan de estrategia en el artículo, pero ¿cuál es? Lo que encontramos es “la construcción de poder popular”, ¿tiene un anclaje de clase ese “poder” o sería entre muchas clases? ¿para qué construyen “poder popular”? ¿esa construcción estará en algún momento en función de derrotar a la clase explotadora y opresora (en términos gramscianos, pasar a la “guerra de maniobras”?) Esa construcción ¿en función de qué objetivos se hace? Acá al menos se plantea la construcción ligada a la disputa institucional. ¿Cuál es el contenido de la intervención electoral entonces? Dicen: sacar leyes y conseguir recursos (no sólo quieren cargos, sino también plata del estado?!). Pero ese es el objetivo de cualquier partido burgués… ¿hay algo distintivo en su propuesta? Si el estado es un “nudo de disputas” ¿la clave está en pelear por entrar en el estado, y no por destruirlo? ¿Qué opinan del planteo del FIT de que un legislador cobre lo mismo que un obrero o un docente? Esta consigna es una forma de denunciar al régimen y sus políticos, y también de combatir la cooptación material, presente en el parlamento, en los sindicatos, y en los centros de estudiantes (debate histórico con uds y el PO)

Sería bueno profundizar sobre los objetivos de esta intervención que se proponen, que lamentamos decirles que no es ninguna novedad en la historia, no sólo como idea, sino por el rol que terminaron jugando en la historia ese tipo de organizaciones políticas.

El derrotero de la II Internacional, entre Kautsky  y Lenin arroja buenos elementos para pensarlo. Para no irnos tan lejos (que a La Mella mucho no le gusta), agrupaciones estudiantiles “independientes” como TNT que parecían de izquierda en el 2001, hoy tienen a sus principales referentes como funcionarios del gobierno de CFK, sacando leyes y “disputando” plata del estado (Como Recalde, Kicillof, y el recientemente fallecido Heyn).

Continuar el debate.

Evidentemente, el Frente de Izquierda y la entrada amplificada de la izquierda trotskista en la escena política nacional, llegando a millones de personas de todo el país, también “movió el avispero” en la “izquierda independiente” que empezó a anhelar la “llegada de masas” que tuvimos los troskos este año con la campaña electoral, obteniendo en octubre el apoyo de más de 600.000 personas (nada “marginal”, no?). Hoy el FIT tiene dos bancas, en Neuquén, con los obreros de Zanon y el legislador recién asumido, Alejandro Lopez; y en Córdoba.

Los 10 puntos de la COMPA, que vendrían a ser como una plataforma electoral, no?, pueden encontrarnos con algunas coincidencias, y sería una posibilidad discutirlas. Pero la clave del debate es a dónde está dirigida nuestra construcción, en función de qué objetivos.

Los revolucionarios utilizamos las elecciones para difundir las ideas de independencia de clase, para denunciar al régimen, el aparato represivo del estado, para hacer exigencias de derechos elementales como el aborto legal y gratuito, propagandizar una salida obrera a la crisis. Nuestra tarea se concentra en construir una organización revolucionaria que ataque los centros neurálgicos del capitalismo, es la clase obrera la que lo que hace funcionar, y particularmente para el kirchnerismo uno de sus principales sostenes está en la burocracia sindical. Por eso el PTS ha volcado sus energías a la construcción en el movimiento obrero, con emblemas como Zanon, y sentando pequeños jalones nuevos como Kraft, siendo parte los últimos años del proceso de sindicalismo de base en el movimiento obrero, donde hay sectores agrupados en el periódico Nuestra Lucha.

Este es un primer contrapunto, y seria bueno seguir desarrollando el debate. Si, como dicen ustedes, no quieren ser pragmáticos y no menospreciar las experiencias pasadas y actuales…


[1]“La república parlamentaria, en su lucha contra la revolución, viese obligada a fortalecer, junto con las medidas represivas, los medios y la centralización del poder del gobierno. Todas las revoluciones perfeccionaban esta máquina, en vez de destrozarla. Los partidos que luchaban alternativamente por la dominación consideraban la toma de posesión de este inmenso edificio del Estado como el botín principal del vencedor”. Karl Marx, el 18 Brumario de Luis Bonaparte.

[2] Karl Kautsky: teórico de la socialdemocracia alemana. Apoya la guerra imperialista hasta 1917, razón por la cual Rosa Luxmburgo y Karl Liebknecht rompen, fundando la Liga Espartaquista. Fue el teórico de la transformación de la táctica electoral y sindical en estrategia. A esto Kautsky lo llamó “estrategia de desgaste” (asimilada hoy una interpretación de Gramsci sobre “la guerra de posiciones”).

[3] El Estado y la Revolución.