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Las rejas que quedan, las fotos que están y las que faltan

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“La clase dirigente tradicional que tiene un numeroso personal adiestrado, cambia hombres y programas y reasume el control que se le estaba escapando con una celeridad mayor de cuanto ocurre en las clases subalternas; si es necesario hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demagógicas, pero se mantiene en el poder, lo refuerza por el momento y se sirve de él para destruir al adversario y dispersar a su personal directivo que no puede ser muy numeroso y adiestrado”. Antonio Gramsci.

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Se sabe que la historia la escriben, publican y reparten por millones los que (más)ganan. Pero acá estamos nosotros, resistiendo y dispuesto a contar nuestra historia. Esa cualidad, en parte, demuestra que no estamos derrotados, que seguimos en pié y luchando.  Y no pelear por hacerlo, contársela a todos y a cada uno, con todo lo que esté a nuestro alcance, sería claudicar.

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La muestra fotográfica inaugurada por Abal Medina que reviste la fachada de la Casa Rosada y del Congreso son la reconstrucción parcial y hasta esteril que hace el kirchnerismo de lo que fue aquel 19 y 20 de diciembre del 2001.

A esos miles con las cacerolas, a los piquetes, a los milicos con los caballos, y a las corridas, a esos cuerpos bañados en sangre y caídos en las escalinatas del Congreso, les falta una parte, un pedazo fundamental del cuento.

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A esas gigantografías le faltan los obreros de Zanón y las obreras de Brukman, que demostraron que hay una salida distinta al cierre de fábricas y las prebendas de punteros. Le faltan los Pocho Lepratti, los Maxi y Darío, los Julio López y Silvia Suppo, los Luciano Arruga y los Mariano Ferreyra. En fin, les faltan todas esas cosas que nos ayudan a entender cómo hicieron para cangearnos el “Que se vayan todos” por un “Aceptamos duhaldistas reciclados, a Ménem en el Senado, y a los cómplices del asesinato de Lepratti –entre otros tantos cómplices- libres.

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A diez años, cuando la juventud se levanta en todo el mundo, cuando los egipcios se enfrentan a la calle con los milicos (que pegan como siempre: de a muchos y por atrás, ¡cobardes y asustados!), los estudiantes chilenos dicen “vamos por todo, si no, no nos darán nada”, y los “indignados” se multiplican por todos lados. Cuando Cristina usa cada segundo en televisión para decir que los que nos organizamos en nuestros lugares de trabajo somos “extorsionadores”, y el Gobierno le da media sanción a la “Ley antiterrorista”, para condimentar la criminalización de la protesta social, y que los hoy 5 mil procesados por luchar se puedan quintuplicar en poco tiempo. Cuando los gurúes de la City se arrancan los pelos para explicar la crisis económica internacional, y los que quiebran ya no son los bancos sino los mismos Estados. Cuando se cumplen diez años del 2001, y en las vísperas del 2012, salimos nuevamente a las calles, para ir de Congreso a Plaza de Mayo. Marchamos con las Juventud del PTS, con los obreros y estudiantes atacados por organizarse y procesados por luchar, con el legado peligroso de ese 2001 amenazante, vivo en cada asamblea de Kraft, en cada obrero Sin Patrón de Zanón, en cada corte y cada reclamo de la clase obrera. Con el horizonte de poner en pié el Partido Revolucionario que quiebre la balanza de la historia para el lado de los oprimidos.

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A fin de cuentas esas fotos están sostenidas por rejas. Rejas que se mantenien desde aquellas jornadas, tanto en el Congreso como en la Casa Rosada, materializando en pedazos de hierro altos y en punta, la escisión todavía viva entre las masas y sus representantes políticos tradicionales. “Tal escisión con el régimen político y sus instituciones – la justicia, el parlamento, los grandes medios de comunicación y la burocracia sindical – se manifestó en el lema de cientos de miles: que se vayan todos”.

Esas rejas, que expresan una contradicción latente -la contradicción del carácter irreconciliable de las dos clases antagónicas-, en algún momento van a caer. Para un lado, o para el otro, pero van a caer. O, mejor dicho, las vamos a tirar.

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Rabia. Bronca. Odio. Odio de clase. A un 1 año del asesinato del compañero del PO Mariano Ferreyra. Mucha rabia.

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SomosRabia, suma un nuevo colaborador del Blog, que esperamos que se haga permanente. Hoy, el post lo hace el camarada Fede, militante del PTS, de la Agrupación docente “9 de Abril”.

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Es esa sensación y esa certeza que los que nos reclamamos revolucionarios tenemos, que esto no va  a ser gratis y que dar la vida por un ideal tiene también sus costos. Pero pensamos y elegimos con total claridad, morir de pie que vivir de rodillas ofreciendo combate al enemigo. Tantos mártires en la historia de la clase que cada muerto más en la guerra contra los burgueses,  es un ápice más en la historia de los trabajadores, de los estudiantes, en su lucha contra el fin de la explotación del hombre por el hombre. Cuantas luchas, cuántas victorias y también, cuántas derrotas.

Pero la rabia crece y las respuestas no se hacen esperar. Pero al calor de las luchas parciales contra nuestros enemigos de clase, también crece la paciencia. Paciencia, que es una de las cualidades más lindas de un revolucionario. Paciencia a la situación, paciencia y certeza de que los vamos a barrer. Paciencia y certeza en las fuerzas de nuestra clase.

Mariano era uno esos camaradas como otros tantos que día a día nos rompemos la cabeza pensando que tenemos que tener mucha paciencia a esta situación. Mucha paciencia. Pero esta paciencia en término del revolucionario ruso Vladimir Lenin, es una ofensiva  combinación de paciencia y mucha pero mucha audacia. Ese reflejo joven y revolucionario con el que nos identificamos, cortando las vías junto a los trabajadores precarizados y terciarizados, víctimas de la herencia estructural de los 90, es ese joven que todos queremos y aspiramos ser. Un joven revolucionario. Un joven clasista, combativo. Marxista. Leninista. Un trosko. Un joven con mucha pero mucha audacia.

El odio de clase y la rabia de miles que se va acumulado y que va naciendo y despertando minuto a minuto en la conciencia de la clase trabajadora, es un odio y una rabia que, si nos organizamos, va a poder estallar en su medida justa, sin despilfarrar un segundo más de las energías necesarias. Este odio de clase no se apaga y no disminuye con los amedrentamientos, no se apaga con las patoteadas triple A como a los delegados de la línea de colectivos 60, no se asfixia con los procesamientos y las persecuciones, no muere con el asesinato de un compañero.

Hoy esa es una de nuestras tareas, desarrollar y organizar ese odio de clase. Si hay algo que la burguesía todavía no ha aprendido, es que por cada uno de los nuestros que caen en combate surgen miles más. Lo han intentando durante todos sus años de existencia como clase dominante. Desde los mártires de Chicago, Sacco y Vanzetti, hasta los Kosteky y Santillán. Los del indoamericano, los luchadores de Ledesma… Mariano Ferreyra…

Mariano Ferreyra ¡PRESENTE! ¡AHORA Y SIEMPRE!

¡A Mariano Ferreyra lo vamos a vengar! ¡Con la lucha, lucha obrera y popular!

::JUEVES 20/10 MARCHAMOS::

17.30 DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO

Te invitamos a marchar con la Juventud del PTS

Mariano Ferreyra, ¡PRESENTE!

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¿En qué ventanilla canjeamos las broncas por un mundo distinto?

¿Quién nos trueca los sueños por realidades?

¿Con qué pincel pintar la nariz de los descoloridos,

darles pinturitas,

y que salgan a manchar al resto?
¿Qué es la vida y para qué sirve?

¿Qué vida merece ser vivida?

Si el coraje es un abrigo y en este mundo hace frío,

¿cómo tejerle un saco a cada compañero?

¿Qué es eso tan fuerte que nos mantiene a la carga como el toro ensangrentado,

que cuántas más espuelas le cuelgan,

más furioso y vivo se lo ve?

Y ahí van los desesperados, ciegos, obstinados a rematarlo.

Cobardes…

atrás vienen más,

miles, millones, y mucho más enojados.

Las ilusiones están intactas. Y seguimos buscando esa ventanilla, o construyéndola.

Vamos a necesitar muchas: una por cada bronca, una por cada convicción.

Lo malo de la tristeza es cuando te deja impotente. Lo bueno es hacerla leña, echarla al fuego, y que arda.

Inventamos sentimientos que nos perfuman el asco,

Y seguimos andando.

No queremos liberar al mundo por copados, bonachones o solidarios.

Lo hacemos incluso por puro egoísmo.

Queremos liberar al mundo porque nosotros no concebimos seguir viviendo así, como si nada…

fingiendo ser libres.


VIDEO REALIDAZO POR TvPTS


¡EL JUEVES A LAS 17.30HS, TODOS AL CONGRESO PARA MARCHAR A PLAZA DE MAYO!

COMPAÑERO MARIANO FERREYRA…

                                                                                                               ¡PRESENTE!

                                                                                    …ahora, y siempre

La entrañable transparencia

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Aprovecho la ocasión, el aniversario, para desempolvar un texto viejo que escribí cuando se cumplieron 40 de la muerte del Che. La vida me volvió trotskista, pero más allá de las diferencias estratégicas, no dudo que el Che, su vida, su imagen y su historia, ha sido y es un potencial inspirador para todos los que tomamos el rumbo de la militancia revolucionaria. En ese sentido, el Che es rabia y… ¡que siga contagiando!

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En la Sierra Maestra, huellas de fuego marcan un destino difícil de ocultar. Tras el hambre, pan. Tras el odio, amor. Tras la guerra, paz.
Miles de preguntas imposibles de contestar por lo menos desde el paradigma reinante.
Clarividencia en las respuestas de unos pocos que son callados a bastonazos por temor, y aun así su grito es ensordecedor. Porqué el temor de la bestia es petróleo para los motores de la utopía. Es pan para el estomago de cada utópico.

“La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella”, lo dijo, casi presagiando. Cuatro décadas de bocas llenas de revolución. Bocas que la mastican como a un chicle, apretando el jugo de su vientre para ascender a los altos rangos del poder y escupirla, devastada, en cualquier cenicero, salpicando la cara del pueblo entre risas de hiena.
Preocupadse por exterminarla, agotando los confines de su fuerza. Porqué bastará el último residuo para eternizar el reciclaje. Que como el ave fénix resurgiendo de las cenizas, de la gota más pequeña y agonizante puede fecundarse el mar más prospero, lleno de vitalidad e insurgencia.

“El capitalismo es el genocida más respetado del mundo”, lo dijo, leyendo entre líneas la siempre abstracta realidad. Cuatro décadas de trabajo a destajo por parte de los sastres que cortantejencosen los trajes pintorescos que envuelven al genocida. Pero como los botones siempre saltan, la ingeniería textil anda necesitando una solución mágica (como la alquimia fue para la química) para contestar con mentiras pintorescas las preguntas que, por ambición y negligencia, hoy carecen de respuesta.
Otra vez el rey desnudo va. Y, casi copiando al del cuentito, en su obstinación y ceguera, se cree bajo la defensa de augustos telares imaginarios.
Si de diferencias y semejanzas hablamos, tenemos a los cortesanos cobardes que no se atreven a doblegar a Su Majestad, porqué viven de sus miserias. Pero nos falta esa niña atrevida, que con valencia irreverente, le sacó las mayúsculas a su majestad, mostrándola desnuda, avergonzada e indefensa.
Esa niña en nuestro cuento era hombre y comandante. Murió acá nomás: en el pueblito de La Higuera, hace ya cuarenta años. Hidalgo de la revolución, se despidió un día como hoy, arrojando al aire, su eterno legado libertino.

“Donde quiera que la muerte nos sorprenda, será bien recibida mientras nuestro grito de guerra sea escuchado”, lo dijo, y –como pocos- lo cumplió.

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En fin. Y si de ejemplos hablamos; sobre cómo utilizar las tribunas que da el régimen para la agitación revolucionaria: