20 de Octubre

Estándar

La obediencia ciega es una virtud útil al soldado de un ejército capitalista, no al combatiente proletario. La disciplina revolucionaría tiene sus raíces en el pensa­miento y en la voluntad colectivos. Un partidario del comunismo científico no cree en las palabras; juzga todo a la luz de la razón y de la experiencia. La juventud no puede aceptar el marxismo por mandato; debe asi­milarlo por sí misma, mediante un esfuerzo indepen­diente del pensamiento. Precisamente por eso debe tener no sólo la oportunidad de educarse sino también la de equivocarse, para poderse elevar, a través de sus propios errores, a una concepción comunista. La disci­plina burocrática y artificial se hizo polvo en un momen­to de peligro. La disciplina revolucionaria no excluye, exige, el derecho a la comprobación y a la crítica. sólo por esta vía se podrá crear un ejército revolucionario indestructible.

León Trotsky en “La obediencia ciega, la disciplina revolucionaria y la juventud”. Abril, 1933

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